
La calle Bartolomé de Carranza, en el tramo comprendido entre la avenida de Navarra y la calle Ermitagaña, en el entorno de la iglesia Santa María y el polideportivo, se verá sometida a una renovación total en los próximos cinco años, en un proyecto que contempla la renaturalización del espacio y en el que el Ayuntamiento de Pamplona tiene previsto invertir un total de 218.055,47 euros. En los próximos días, comenzarán los trabajos de la primera fase de las obras, que afectarán al espacio junto a la trasera del polideportivo Ermitagaña, y que se prolongarán hasta el mes de septiembre.
Las obras tienen como objetivo mejorar la seguridad, la sostenibilidad y la calidad ambiental de este espacio urbano. Para ello, se procederá a rediseñar el espacio, creando nuevas zonas verdes y eliminando parte del pavimento de baldosas. En concreto, se pretende desimpermeabalizar el paseo creando tres zonas verdes, separadas entre sí para conservar el paseo y dar continuidad a las aceras existentes. Se procederá a la retirada del pavimento existente para crear esos nuevos espacios verdes, de forma que se pueda conseguir una mayor regulación térmica y aumentar la biodiversidad con la plantación de arbustos y vivaces. Todo ello contribuirá a una mejora en la regulación del ciclo del agua, mediante la creación de nuevos sistemas de drenaje natural. Además, se renovará el mobiliario urbano, con nuevos bancos y luminarias.
En esta primera fase prevé actuar en 300 metros cuadrados, de los 1.428 metros cuadrados que compone la zona objeto de reforma. En todo este espacio hay previsto plantar más de 350 arbustos e instalar 13 bancos. Por de pronto, en esta primera actuación, se prevé instalar cuatro bancos y plantar más de 90 arbustos. Los trabajos han comenzado ya con la retirada de ocho chopos existentes en la zona, que serán remplazados por otros ocho árboles de distintas especies, más acordes al entorno, por sus características de crecimiento y envejecimiento, como la parrotia pérsica (conocida como árbol de hierro), el olmo lutece, o la melia azederach (cinamomo o árbol del paraíso).
Los árboles ahora retirados habían alcanzado ya su vida útil. Se trata de varios ejemplares de chopos (populus alba pyramidalis), que habían sido plantados en los años 80 del siglo pasado, cuando se urbanizó toda la zona. A lo largo de este tramo de la calle Bartolomé de Carranza hay 175 de estos ejemplares, que se encuentran ya envejecidos y con síntomas de decaimiento. De hecho, al alcanzar las fases finales, estos árboles revierten un importante nivel de peligrosidad de caídas de ramas, por lo que requieren labores continuas de supervisión y actuaciones para controlar este riesgo. Es por ello que el Ayuntamiento lleva ya una década vigilando su evolución y realizando eliminaciones graduales para evitar accidentes. A la espera de concretar la urbanización de toda esta zona, los alcorques de estos árboles quedaban vacíos. No obstante, el objetivo es reponer todos los ejemplares apeados, con especies nuevas, que ofrezcan mejores condiciones de conservación y de seguridad.