Las obras del proyecto Basoa empezarán a finales de año, durarán 9 meses y primarán las condiciones de refugio climático y carácter comunitario de la plaza Santa Ana

Las obras del proyecto Basoa empezarán a finales de año, durarán 9 meses y primarán las condiciones de refugio climático y carácter comunitario de la plaza Santa Ana
Se invertirán 1,5 millones, abarcarán los 3.430 m² de superficie de la plaza e implicarán plantar más de 75 árboles y mantener el huerto de Piparrika
Basoa

 

La Junta de Gobierno Local ha aprobado la licitación del contrato de reurbanización de la plaza de Santa Ana. La licitación de las obras supone la materialización del proceso de codiseño de este céntrico espacio del Casco Antiguo. Las obras de reurbanización comenzarán, previsiblemente, a finales de año, con un presupuesto de 1.531.667,73 euros, y un plazo de ejecución de 9 meses. El proyecto que se acomete es Basoa, elegido entre los seis presentados al concurso, desarrollado en base a las necesidades y deseos vecinales recogidos antes del inicio del concurso e incorporando aportaciones que han servido para matizar la propuesta a lo largo del proceso de redacción.

Las principales novedades en torno a este proyecto las ha presentado el concejal delegado de Gobierno Estratégico, Urbanismo, Vivienda y Agenda 2030, Joxe Abaurrea San Juan. La actuación ahora licitada comprende la ejecución de las obras necesarias para la renaturalización y mejora integral del espacio público, incluyendo la pavimentación, redes de servicios urbanos, drenaje sostenible, alumbrado, mobiliario urbano, señalización, jardinería, y creación de nuevas zonas verdes, incluyendo seguimiento arqueológico, gestión de residuos, seguridad y salud.

El inicio de las obras se prevé en torno al mes de diciembre. Las ofertas se presentarán en el Portal de Contratación de Navarra y serán valoradas con criterios que incluyen la propuesta técnica, que puede sumar hasta 50 puntos, en función del planteamiento de la obra, las afecciones, el plan de obra y el plan de atención a la ciudadanía y a agentes clave. También se valora la oferta económica, hasta 35 puntos; el criterio social, hasta 10 puntos; y el criterio medioambiental, hasta 5 puntos

Proceso participativo
La finalidad de la actuación es transformar la plaza de Santa Ana en un espacio público renaturalizado, con características de refugio climático, accesible, integrado en el tejido histórico del Casco Antiguo y apto para usos vecinales, culturales, estanciales y comunitarios. La plaza tiene un marcado carácter vecinal que se pretende perpetuar, por lo que la reurbanización de la plaza se planteó desde el inicio como un proceso de codiseño, en el que el vecindario realizó numerosas aportaciones que han inspirado el diseño final de la plaza. También es clave la plaza como “refugio u oasis urbano”.

Durante el proceso participativo se recogió la demanda vecinal para crear un anfiteatro y la integración de un espacio cubierto, un aseo, fuentes y mobiliario diverso para favorecer formas diferentes de estar en la plaza. En todo el proceso de participación se ha dado especial importancia al mantenimiento, limpieza y accesibilidad en condiciones de seguridad de la plaza.

La propuesta arquitectónica para la plaza es el proyecto Basoa, firmado por el equipo integrado por Jokiñe Crespo Garbisu, Laura Hernández Soto, Ignacio Cordero Fort, OM Arq SLP, Santiago Virto Calleja y Naven, y que cumple con cuatro objetivos, según lo describen los redactores del proyecto: mantener lo que funciona, mejorar las preexistencias, crear un refugio climático y fomentar la inclusividad. 

El proyecto se basa en la creación de un espacio concebido como un oasis o bosque urbano interior en el Casco Antiguo, tal y como fue demandado por el vecindario. Así, plantea una zona perimetral vegetal que rodea y enmarca las distintas zonas de actividad, dejando en un segundo plano las fachadas irregulares, y a un tiempo mejorando la privacidad de locales y viviendas respecto a la actividad de la plaza. La diversidad de especies vegetales propuesta acentúa la percepción de lugar naturalizado. Las zonas centrales se definen con geometrías circulares que ordenan los distintos usos demandados. La propuesta aporta una identidad espacial clara y ordenada a la futura plaza.

De los aproximadamente 3.430 m² de superficie de la plaza, 1.410m² son zonas verdes de pradera o arbustivas, casi un 50% del total, un pulmón verde dentro del Casco Viejo. Se utiliza el concepto de refugio climático, tan necesario en los cada vez más numerosos meses cálidos; no obstante, también se tienen en cuenta los meses fríos, con una vegetación que mantendrá en parte su hoja en invierno protegiendo de los vientos fríos de norte, permitiendo el soleamiento por el uso de especies de hoja caduca en las orientaciones adecuadas. El proyecto contempla la plantación de más de 75 árboles. 

También fue valorado por el vecindario un planteamiento de sistema de drenaje sostenible que se complementa con una red de recogida y posibilidad de reutilización de las aguas de lluvia, y que está inspirado en la configuración original de las parcelas con huertas regadas por un sistema de drenaje natural y numerosos pozos.

Por último, se han tenido también en cuenta los elementos patrimoniales preexistentes como los pozos medievales y la noria de sangre, que se recuperan parcialmente y se integran dentro del conjunto de la plaza. El proyecto ha sido informado favorablemente tanto por la Sección de Patrimonio Arquitectónico como por la Sección de Registro, Bienes Muebles y Arqueología del Servicio de Patrimonio Histórico de la Institución Príncipe de Viana, debiendo realizarse en cualquier caso un seguimiento arqueológico intensivo de los trabajos, labor ya recogida en el proyecto.

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