‘Gora!’, una escultura de acero en una zona ajardinada de Rochapea, creará un espacio simbólico en homenaje a las personas fallecidas en accidentes laborales y sus familias

‘Gora!’, una escultura de acero en una zona ajardinada de Rochapea, creará un espacio simbólico en homenaje a las personas fallecidas en accidentes laborales y sus familias
La intervención es posible por la colaboración entre Ayuntamiento y Gobierno a través de la Escuela de Arte de Pamplona/Iruñeko Arte Eskola

A finales de abril la ciudad contará con una escultura en el espacio público, un monolito conmemorativo a las personas fallecidas en accidentes laborales y a sus familias. Concretamente se instalará en la avenida Marcelo Celayeta, en su intersección con la calle Cruz de Barkazio (Rochapea). La escultura se conjugará con una intervención artística en su entorno, un proyecto en el espacio urbano bajo el título ’Gora!’. El concepto, el diseño y la ejecución son participativos, ya que la intervención se encuadra en la colaboración entre el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra; el proyecto será ejecutado por alumnado del ciclo de Grado Superior de Técnicas Escultóricas de la Escuela de Arte de Pamplona / Iruñeko Arte Eskola.

Esta mañana los miembros de la comisión de Asuntos Ciudadanos asistían en ese centro a una presentación por parte del alumnado en la que han podido apreciar una maqueta en cartón a escala real de la escultura y proyecciones digitales sobre su entorno. El proyecto, encargado por el Ayuntamiento a la Escuela de Arte de Pamplona / Iruñeko Arte Eskola, está coordinado por Iñaki Otsoa Etxeberria, responsable del módulo Proyectos Escultóricos y Zuriñe Urbeltz Yaben, responsable del módulo Taller de Metal.

En el acto estaban presentes, además, Esther Monterrubio, directora del Servicio de FP del Gobierno de Navarra, el director del Área de Participación Ciudadana y Empoderamiento Social del Consistorio, Mikel Armendáriz, el director de la escuela, Pedro Sorbet y representantes de la Asociación Langile Oroitarria.

Una escultura para un espacio ‘especial’
El centro de toda la intervención es una escultura realizada en acero de 4,14 m. de altura que se instalará en un espacio cuadrado ajardinado de 2,5 m. de lado en el que se usarán plantas de bajo requerimiento, tanto hídrico y como mantenimiento, una técnica propia de la ‘xerojardinería’, una de las tendencias hacia las zonas verdes sostenibles. La pieza escultórica está conformada por una fusión de vigas en aparente equilibrio (acero HEB soldado) sobre la que se disponen ocho aves urbanas con presencia Pamplona, desde gorriones, palomas y golondrinas, hasta un Halcón peregrino, todas ellas realizadas en chapa de acero inoxidable. El simbolismo de la estructura metálica es precisamente el precario equilibrio de la situación previa al accidente y se realiza en acero remitiéndose a un material de trabajo industrial. Por su parte los pájaros ponen el contrapunto poético de forma polisémica: representan la esperanza y simbolizan el espíritu de quienes fallecieron. Las cinco chicas y los tres chicos que forman el alumnado del curso han ideado el espacio y se encargarán individualmente de diseñar y fabricar cada uno de los pájaros. El más grande de ello, el halcón, tendrá un metro de envergadura.

El trabajo sobre las vigas de acero, por motivos de volumen de trabajo, se realizará fuera de la escuela. También se trabajará en un taller externo la fabricación de las vallas que separan el espacio peatonal sobre el que se alza la estructura y que, inspirándose en el mobiliario habitual de la ciudad, serán recrecidas. Hay un segundo elemento en el conjunto de carácter textual. En una de las vallas se colocará un soporte con la leyenda “Lan istripu biktimen omenez/ por la dignidad de la clase trabajadora/ langileria aurrera”. Los servicios municipales del Consistorio se encargarán del ajardinamiento, la colocación de la base de la escultura y de las vallas perimetrales.

Un lugar para la reflexión y la memoria de petición vecinal
Este trabajo surge a raíz de una declaración institucional aprobada en 2017 en la comisión de Presidencia del Ayuntamiento de Pamplona. La declaración fue instada en aquel momento por 1.600 ciudadanos pamploneses a través de la Asociación Langile Oroitarria y apoyada por representantes de sindicatos. El Consistorio recogió formalmente la iniciativa para ofrecer un homenaje público a las personas fallecidas a causa de enfermedades o accidentes laborales erigiendo un monolito de reconocimiento y dignificación que, además, trata de mitigar el dolor de las familias y permite crear un lugar para la memoria. Así esta intervención busca, tanto la sensibilización, como que el espacio pueda ser referente a la hora de albergar concentraciones y conmemoraciones sobre en la ciudad.
Tras quedar desierto el concurso de ideas la pasada primavera, Ayuntamiento y Gobierno decidieron colaborar para hacer posible la petición. El alumnado de la Escuela de Arte de Pamplona / Iruñeko Arte Eskola, dependiente de Gobierno de Navarra, obtiene en este proceso una experiencia formativa enriquecedora, a la vez que garantiza un proyecto de calidad artística y técnica para el espacio público de Pamplona. Los alumnos participantes en este proyecto son Gracia Arruiz Sanz, Ibai Leránoz Buzunariz, Mattin Macías Martínez de Lizarrondo, Itxaso Cabodevilla Molina, Julen Burguete Lacabe, Nerea Díaz Pozas, Beatriz Pérez Lirio, Elisa Ruiz Miranda.
La idea es que los elementos de esta ‘intervención urbana y monumento a las víctimas de accidentes laborales’ están dispuestos y colocados en próximo 28 de abril, fecha en la que cada año se celebra el Día Internacional de Seguridad y Salud Laboral accidentes laborales.

 

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