
El Ayuntamiento de Pamplona trabaja en el proyecto de ordenanza que regulará la organización, funcionamiento, régimen de convivencia y prestación de servicios en el Centro de Día Tere Celaya Salcedo, primero de titularidad municipal, que entrará en funcionamiento en los próximos meses. La normativa pretende regular todos los futuros centros que integren la Red Municipal de Centros de Día cuya ubicación, capacidad y número de plazas se determinarán conforme a la resolución que autorice su funcionamiento teniendo en cuenta, además, la demanda y la disponibilidad presupuestaria municipal.
Estos centros se conciben como recursos de atención diaria que complementan la atención prestada por la red de atención primaria de los servicios sociales del Ayuntamiento de Pamplona. El objetivo con su implantación es ofrecer a las personas usuarias una atención integral y sociosanitaria, promoviendo su autonomía y previniendo su deterioro cognitivo. De forma paralela, se pretende apoyar a las personas cuidadoras y garantizar la permanencia de la persona dependiente en su entorno habitual, gracias a una coordinación con el resto de recursos de la red asistencial.
En la presentación de la propuesta de ordenanza, el concejal de Acción Social, Txema Mauleón Echeverría, ha destacado que este marco regulatorio dota al Ayuntamiento de Pamplona de un instrumento “pionero para la gestión, ordenación y garantía de derechos en la atención diurna pública”. Junto a la ordenanza, está previsto aprobar el Reglamento de Régimen Interior (RRI), garantizando la “máxima transparencia, la convivencia diaria y la operatividad de centros como el de Tere Celaya Salcedo".
Requisitos y criterios de preferencia
Según detalla la propuesta, los centros de día de titularidad municipal se destinarán a personas mayores de 65 años con reconocimiento oficial de dependencia o personas dependientes menores de esa edad con deterioro cognitivo, que hayan solicitado formalmente el recurso a través del Sistema Público de Servicios Sociales y lo tengan aprobado en el Programa Individual de Atención (PIA). Con el objetivo de garantizar la permanencia en el entorno originario y el arraigo, se plantea que las personas solicitantes estén empadronadas en el barrio en el que se ubique el centro al que se pretende acceder y acrediten una residencia efectiva mínima de tres meses anterior a la fecha de la solicitud. Solo en el caso de que no se cubran las plazas, se ampliaría la oferta a los barrios colindantes más cercanos.
Respecto a las condiciones físicas y de salud, las personas beneficiarias deberán presentar un estado de salud y unas necesidades de apoyo compatibles con las prestaciones del centro. Esto supone que no deberán requerir atención sanitaria continuada de nivel hospitalario ni residencial, ni precisar medidas específicas de aislamiento que impidan la convivencia grupal.
Como criterios de preferencia a la hora de valorar las solicitudes, el proyecto de ordenanza recoge la atención temprana, priorizando los estadios iniciales del proceso de dependencia, y la intensidad del recurso, con preferencia para aquellas personas que requieran una atención de frecuencia diaria y a jornada completa. Por último, se valorará el tiempo transcurrido desde la formalización de la solicitud, con la finalidad de que el acceso al recurso se realice de forma objetiva, transparente y equitativa.
Las solicitudes deberán tramitarse a través de la Unidad de Barrio correspondiente, que realizará una valoración social preliminar. Corresponderá al personal técnico y a la dirección de cada centro la baremación y valoración de la idoneidad de las personas solicitantes, que precederá a la asignación definitiva de la plaza por el órgano municipal competente.
Funcionamiento y modelo de atención
Los Centros de Día funcionarán todos los días laborables del año, con una apertura continua de ocho horas, en la franja comprendida entre las 9 y las 17 horas. Con el fin de flexibilizar y adaptar el servicio a las diferentes necesidades, se plantea que las personas usuarias puedan optar por la asistencia a jornada completa (a partir de 25 horas semanales) o a jornada parcial (entre 15 y 25 horas semanales). Esta última se estructurará en dos franjas, una de mañana entre las 9 y las 15 horas y otra de tarde, con un horario comprendido entre las 14 horas y el cierre del centro.
En cada centro un equipo interdisciplinar, formado por personal técnico especializado y de atención directa e indirecta, será el encargado de garantizar una atención integral, personalizada y de calidad a las personas usuarias. La intervención asistencial se desarrollará conforme al modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP). Este modelo se articula operativamente a través de tres pilares: un Plan de Atención Individual Centrado en la Persona (PAICP); la historia de vida, que recoge la trayectoria vital de la persona usuaria y permite conocerla más allá de su situación de dependencia; y el profesional de referencia, labor que ejercerá un miembro del equipo interdisciplinar que actuará como vínculo en todos los ámbitos.
Entre los servicios concretos que se prevé prestar en los centros destacan, además de la atención social, una asistencia básica en los cuidados personales, que se completará con sesiones de fisioterapia, rehabilitación funcional y terapia ocupacional.