El alcalde Enrique Maya denuncia la supresión de la Carta de Capitalidad de Pamplona, que financia los servicios que presta la ciudad a los navarros desde hace 24 años

El alcalde Enrique Maya denuncia la supresión de la Carta de Capitalidad de Pamplona, que financia los servicios que presta la ciudad a los navarros desde hace 24 años
De materializarse la propuesta del Gobierno de Navarra, el Consistorio dejaría de contar en 2022 con una cifra de hasta 6 millones de euros
Ayuntamiento de Pamplona

 

El alcalde de Pamplona, Enrique Maya, ha comparecido esta mañana para valorar el cambio de criterio en la financiación de las entidades locales que, concretamente, suprime la Carta de Capitalidad de Pamplona, un sistema de financiación diferenciada que, desde hace 24 años, compensa a la ciudad por el sobrecoste de los servicios que ofrece a ciudadanos de toda Navarra.

La Carta de Capitalidad cuantifica las obligaciones que de hecho asume la ciudad por ser capital, y regula y garantiza su financiación entre los gastos de funcionamiento de la entidad local (personal, compra de bienes, servicios y suministros, y transferencias corrientes a entidades dependientes, como las escuelas infantiles, o externas, como entidades culturales o deportivas). La Ley Foral 16/1997, que estableció este sistema, confiere al Ayuntamiento -como capital de Navarra- una singularidad cualitativa, respecto a otras Entidades Locales, ya que numerosos servicios de la ciudad son demandados y utilizados por los vecinos de Pamplona y por un alto porcentaje de población del resto de Navarra. En ese sentido para el Ayuntamiento de Pamplona la Carta de Capitalidad es el documento que amortigua la desigualdad territorial a la que de hecho se ve enfrentada la ciudad.

Según la propia exposición de motivos recogida en la Carta “La cuantificación de las cifras económicas a establecer de forma complementaria para resolver la situación de la Hacienda Municipal de Pamplona ha partido de una valoración del número de habitantes que puede considerarse población añadida, a la que el Ayuntamiento de Pamplona estaría prestando unos servicios sin contraprestación, para establecer posteriormente el alcance de los costes de los servicios sobredimensionados que gravan el Presupuesto Municipal de Pamplona”. Ese mismo texto aporta ejemplos específicos: Transporte Público, la Policía Municipal, la Protección Civil, la Sanidad Pública, la Prevención de Incendios, los Servicios Sociales o el Mantenimiento de Infraestructuras, entre otros.

De materializarse la propuesta presentada ayer por el Gobierno de Navarra, el Consistorio contaría el año que viene con 1,7 millones menos que en 2021, aunque la pérdida real y efectiva en relación al incremento total del monto de transferencias corrientes podría llegar a alcanzar los 6 millones de euros de decremento. Además, con este nuevo sistema la cifra cambiaría anualmente, lo que para la ciudad supondría un alto nivel de inseguridad a la hora de planificar los diversos capítulos del presupuesto.

24 años de Carta de Capitalidad de la Ciudad de Pamplona

En enero de 1997, y en virtud de sus peculiaridades, se le otorgó a la capital navarra la Carta de Capitalidad de la Ciudad de Pamplona, constituyendo un régimen especial que confiere al Ayuntamiento de Pamplona un tratamiento diferenciado en el régimen económico-financiero, que consiste en dotar de un sistema de financiación propio y complementario del régimen ordinario para las entidades locales de Navarra que sólo será incompatible con el establecido por las disposiciones legales relativas a saneamiento de las Haciendas Locales.

Según la Carta, el carácter que la ciudad de Pamplona tiene como capital de la Comunidad Foral de Navarra, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 8 de la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral, confiere a su Ayuntamiento una singularidad cualitativa, respecto de otras Entidades Locales, desde el momento en que numerosos servicios de la ciudad son demandados y utilizados, además de por los vecinos, por un alto porcentaje de población de hecho, formado tanto por población flotante de su amplia comarca y del resto de Navarra, como por residentes no inscritos en los padrones, que acuden a la capital como usuarios con carácter ocasional o permanente de los grandes servicios públicos que la Administración de la Comunidad Foral y la Administración del Estado tienen implantados en Pamplona, precisamente por ser capital de la Comunidad Foral.

La atención de esta demanda añadida en los servicios públicos municipales, reconocía el documento, ha exigido al Ayuntamiento de Pamplona sobredimensionar determinados servicios e infraestructuras de la ciudad, lo que conlleva un incremento de gasto a expensas de sus presupuestos municipales, sin que esta Entidad Local pueda repercutir ese gasto “per capita” sobre sus usuarios reales, ni a través del sistema ordinario de financiación recogido en la Ley Foral de Haciendas Locales, ni a través de ingresos propios, ni de las transferencias corrientes del Fondo de Participación de las Haciendas Locales, por no estar censados como vecinos en Pamplona.

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