El I Plan de Convivencia de Pamplona-Iruña 2026-2030, ‘Elkar bizi / Convivir’, propone 52 acciones para hacer de Pamplona una ciudad integradora, cohesionada y con memoria

El I Plan de Convivencia de Pamplona-Iruña 2026-2030, ‘Elkar bizi / Convivir’, propone 52 acciones para hacer de Pamplona una ciudad integradora, cohesionada y con memoria
El Plan orientará las acciones municipales a través de 12 líneas estratégicas con 33 metas en torno a cuatro retos: memoria, igualdad, barrios y cohesión
Plan Convivencia


Mejorar la convivencia y la cohesión social desde la memoria y el respeto es el objetivo principal de ‘Elkar bizi / Convivir’, el primer Plan de Convivencia de Pamplona-Iruña 2026-2030. Pamplona se dota, por primera vez, de un documento que orienta el trabajo del Ayuntamiento de Pamplona para contribuir con sus acciones a mejorar las relaciones cotidianas, potenciar el diálogo entre personas y grupos, y fomentar el respeto, la empatía y el compromiso por el bien común.

El I Plan de Convivencia de Pamplona-Iruña 2026-2030 lo ha presentado en rueda de prensa el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Saez, junto a representantes de los grupos municipales del equipo de gobierno: Garbiñe Bueno Zabalza (EH Bildu), Mikel Armendariz Barnechea (Geroa Bai), y Txema Mauleón Echeverría (Contigo-Zurekin). En la elaboración del plan, que ha incorporado 366 aportaciones, han participado 28 entidades y asociaciones, junto a personal municipal, representantes institucionales, grupos políticos y ciudadanía a título personal.

El Plan se concreta en 52 acciones específicas, que se llevarán a cabo de forma gradual, para alcanzar 33 objetivos, a través de una programación anual estructurada en doce líneas estratégicas agrupadas en cuatro retos principales: Pamplona-Iruña, ciudad de memoria, justicia y reparación; Vivir en Pamplona-Iruña con igualdad y respeto a nuestras diferencias; Compartir los barrios y el espacio público de Pamplona-Iruña; y Hacer comunidad en Pamplona-Iruña para que nadie se quede al margen.

Para 2027, el primer año de despliegue del plan, se cuenta con una dotación de 30.000 euros, que permitirá poner en marcha su gobernanza y dar impulso al reto primero, dedicado a la memoria. Los otros tres retos, de igualdad, barrios y cohesión, respectivamente, transversales a distintas áreas municipales, no cuentan con una partida específica y se desarrollarán con recursos municipales propios. El liderazgo del plan corresponderá a Alcaldía, con el apoyo técnico de la Oficina Estratégica. Cada año se presentará un balance público de las actuaciones realizadas, habrá una evaluación intermedia en 2028 y una evaluación final en 2030.

Una ciudad con memoria
El primer reto, Pamplona-Iruña, ciudad de memoria, justicia y reparación, presenta dos líneas estratégicas: El reconocimiento y la dignidad de las víctimas, y Diálogo democrático y prevención de la polarización. Este reto reconoce la dignidad y el sufrimiento de las víctimas de ETA, de las víctimas de violencia por actos de motivación política, y de las víctimas de la represión franquista, con respeto a sus diferentes contextos históricos y marcos sociales y normativos. Este reto se basa en los principios de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. También busca prevenir la polarización social mediante el fortalecimiento del diálogo, el respeto y la gestión democrática de las diferencias.

Las acciones en que se concretan estos objetivos incluyen, entre otras, la creación de una agenda anual de actos municipales de reconocimiento y la organización de actividades en bibliotecas, Red Civivox y Casa de la Juventud para que la población joven conozca la memoria democrática, a través de testimonios, bibliotecas humanas, lectura, creación cultural o visitas. En clave educativa, se plantean dos unidades didácticas, una sobre memoria histórica y otra sobre memoria reciente de la ciudad. Otra acción es la incorporación al Archivo de Memoria Inmaterial, en colaboración con Gobierno de Navarra y la Universidad Pública de Navarra (UPNA), de los testimonios de las víctimas de ETA, de las víctimas de violencia de motivación política y de las víctimas de la represión franquista que recojan sus experiencias y el impacto de la violencia sufrida. También se plantea un ciclo intergeneracional de lectura y conversación en una biblioteca o Civivox, con textos previamente seleccionados y una persona facilitadora, y formaciones sobre bulos, desinformaciones y la utilización de la inteligencia artificial generativa.

La diversidad como riqueza
El segundo reto, Vivir en Pamplona-Iruña con igualdad y respeto a nuestras diferencias, se desarrolla en cuatro líneas: Convivencia intercultural, acogida y pertenencia; Igualdad y diversidad; Diversidad lingüística, religiosa y cultural; y Euskera y convivencia. Los objetivos de este reto son favorecer la convivencia desde el respeto a la pluralidad, impulsar nuevas estrategias de acogida, impulsar espacios de encuentro y de diálogo, promover la igualdad de hombres y de mujeres, y la diversidad lingüística, entre otros.

Las acciones de este reto incluyen la creación de un buzón ciudadano de denuncia social de expresiones de discriminación, acompañado de difusión de recursos. También se mapearán los servicios de acogida para ofrecer ayuda, mediación y acompañamiento cuando sea necesario. Se plantean acciones en clave de convivencia en el desarrollo del IV Plan de Igualdad y el I Plan LGTBI, además de dar difusión anual al Observatorio municipal contra la LGTBIfobia e implementar acciones de sensibilización ciudadana. Para favorecer la convivencia en torno al euskera, el futuro Plan de Normalización Lingüística para el fomento del Euskera incorporará espacios de escucha y encuentro entre personas de diferentes trayectorias y sensibilidades.

Espacio público para todas las personas
El tercer reto del Plan se centra en Compartir los barrios y el espacio público de Pamplona-Iruña, a través de las líneas de Gestión positiva de conflictos, Convivencia vecinal y cultura cívica, y Espacio público, fiestas y ocio. Entre los objetivos se mencionan la prevención y gestión de conflictos comunitarios, el fomento del diálogo y la resolución colaborativa de los conflictos cotidianos, garantizar espacios públicos seguros, accesibles e inclusivos, y promover un uso equilibrado del espacio público, conciliando el ocio, la actividad económica y el derecho al descanso; para ello, se impulsan modelos de ocio que promuevan el respeto, la inclusión, la corresponsabilidad y la convivencia durante las fiestas y otros eventos.

En este ámbito, se seleccionarán dos o tres conflictos sobre ruido, ocio, limpieza o uso del espacio, y se establecerán actuaciones tras escuchar las situaciones y demandas de las personas implicadas, para aplicar criterios de accesibilidad, respeto, prevención de agresiones, cuidado del entorno y convivencia de usos. Las actuaciones tendrán sus responsables, plazos y revisión, para consolidar protocolos y recursos.

Inclusión y cohesión social
El cuarto reto del plan apuesta por Hacer comunidad en Pamplona-Iruña para que nadie quede al margen, a través de tres líneas estratégicas: Inclusión y acceso efectivo a la vida comunitaria; Redes comunitarias y tejido asociativo; y Cohesión social y pertenencia. El objetivo es prevenir situaciones de pobreza, vulnerabilidad y exclusión social, desde un enfoque preventivo y comunitario, y favorecer la igualdad de oportunidades y el acceso equitativo a los recursos, servicios y espacios de participación de la ciudad. Asimismo, se refuerza el tejido asociativo y las redes comunitarias, para favorecer la creación de vínculos y el apoyo mutuo entre personas y colectivos, y se favorece la creación de espacios de encuentro y relación entre personas de diferentes edades, orígenes y realidades sociales.

Las acciones para lograr estos objetivos están el acompañamiento administrativo y técnico a colectivos emergentes o con menor capacidad para acceder a convocatorias y utilizar recursos municipales. También se incluye la articulación de proyectos conjuntos por barrios o por necesidades compartidas, además de recopilar la disponibilidad, horarios, accesibilidad y condiciones de uso de espacios comunitarios. Otras acciones son facilitar iniciativas voluntarias que conecten asociaciones, grupos vecinales y personas de distintas edades y procedencias en torno a intereses compartidos, aprovechando redes, encuentros, programas culturales, deportivos y comunitarios. También se crearán itinerarios de bienvenida de barrio que conecten a personas recién llegadas o con menor vinculación con recursos, asociaciones y personas.

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