En la Edad Media, Pamplona estaba dividida en tres burgos: San Cernin y San Nicolás, habitados por francos comerciantes y artesanos, y la Navarrería, núcleo autóctono ligado a la catedral. Las tensiones entre ellos provocaron conflictos como la Guerra de la Navarrería (1276). En 1423, el rey Carlos III el Noble promulgó el Privilegio de la Unión, que los unificó bajo un solo Ayuntamiento y escudo

Durante la Edad Media, Pamplona no era una única ciudad unida, sino un mosaico de tres burgos o núcleos urbanos diferenciados, que convivieron durante siglos en medio de tensiones, rivalidades y también intercambios.
El Burgo de San Cernin (o San Saturnino) estaba poblado principalmente por francos, comerciantes y artesanos venidos del otro lado de los Pirineos. Su dinamismo económico convirtió a este burgo en el motor comercial de la ciudad.
El Burgo de San Nicolás, también con gran presencia de francos, surgió junto a San Cernin y se convirtió en otro importante foco artesanal y mercantil. Ambos burgos compartían origen foráneo, espíritu emprendedor y, a menudo, rivalidad.
Por su parte, la Navarrería era el barrio más antiguo, de origen autóctono, en torno a la catedral y la diócesis. Allí residía la población navarra, con una fuerte identidad ligada al poder religioso y político local.
Las tensiones entre estos tres burgos fueron frecuentes y estallaron en episodios violentos como la Guerra de la Navarrería (1276), en la que los enfrentamientos acabaron con la destrucción de este barrio histórico. Finalmente, en 1423, el rey Carlos III el Noble dictó el Privilegio de la Unión, que unificó a San Cernin, San Nicolás y la Navarrería en una sola ciudad amurallada. Desde entonces, Pamplona dejó de ser un mosaico enfrentado para convertirse en una urbe cohesionada, con un único Ayuntamiento y un solo escudo. Este proceso marcó el inicio de la Pamplona moderna.