
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ha presentado una propuesta de Pacto de Ciudad por el Clima cuyo objetivo central es preparar a Pamplona para afrontar los efectos del cambio climático impulsando protocolos, planes y actuaciones concretas para acelerar la adecuación de la infraestructura urbana a la nueva realidad climatológica (solo este año se han superado en más de tres grados las temperaturas medias de los meses de verano). Centrales de frío y calor, consolidación del entramado de refugios climáticos, favorecer estrategias de sombreamiento o reforzar políticas de movilidad que limiten las emisiones de gases nocivos, son algunas de estas medidas. La idea es abrir la propuesta a las aportaciones de los grupos municipales para que el resultado sea de consenso y, posteriormente, trabajar de forma conjunta con ciudadanía, asociaciones, instituciones y agentes sociales y económicos.
“El objetivo general es impulsar de manera coordinada y acelerada la transición hacia una ciudad más sostenible, eficiente, resiliente y climáticamente neutra, reduciendo las emisiones, adaptándonos a los impactos del cambio climático y movilizando participación y los recursos de los diferentes agentes”, ha resumido Joseba Asiron. Junto al alcalde, ha comparecido en rueda de prensa el coordinador de Energía y Clima del Ayuntamiento, Zuhaitz Areitio Larrañaga. La metodología de la propuesta se sustenta en la máxima de coordinar e implementar las actuaciones existentes o previstas por el Ayuntamiento, así como nuevos compromisos de administraciones públicas, empresas, organizaciones sociales, entidades de conocimiento y ciudadanía. “Solo desde la actuación común y consensuada podremos hacer frente a los efectos del cambio climático preparando a la ciudad para enfrentar una realidad que ha venido para quedarse”, apostillaba el primer edil.
La salud en el centro de una estrategia basada en la transversalidad y la Justicia Social
La propuesta se basa en la asunción de seis compromisos centrales. En primer lugar, un compromiso con la ciudadanía “para que la salud de las personas sea el mayor objetivo de las políticas públicas de este Ayuntamiento”. En segundo lugar, se propone que la ciudad se comprometa a contribuir “en todos los ámbitos” a la lucha contra el cambio climático impulsando la reducción de su contribución al calentamiento del planeta. El tercer compromiso sería mejorar las condiciones y herramientas para que Pamplona pueda dar respuesta “a los riesgos climáticos y a los episodios extremos”. El cuarto compromiso habla de igualdad y reclama que esta transición se haga desde el principio de justicia social y bajo la premisa de que “nadie quede atrás”. En quinto lugar, se pide priorizar la búsqueda de financiación adecuada para las actuaciones a realizar y, finalmente, el sexto compromiso, reclama intensificar la cooperación y coordinación con otras administraciones publicas y entidades sociales o económicas.
Y todo esto desde el enfoque clave de la transversalidad, reforzando algunas de las líneas de trabajo puestas ya en marcha en los últimos años. En primer lugar y desde la perspectiva del Urbanismo, se pide seguir aumentando la infraestructura verde, el drenaje urbano sostenible, la renaturalización, el arbolado y la sombra y reducir el efecto ‘isla de calor’. Desde la perspectiva de la energía, se plantea rebajar el consumo y la dependencia de combustibles fósiles y aumentar, aún más, la apuesta por la eficiencia y el impulso de las renovables. En el plano de la normativa de edificación, se apuesta por reforzar la rehabilitación energética y mejorar el confort térmico. Desde la perspectiva de la movilidad, el objetivo es reducir emisiones y desplazamientos urbanos en vehículo privado potenciando transporte público, bicicleta, desplazamientos a pie y electrificación. Respecto a salud y cohesión social el compromiso sería priorizar la protección de la población vulnerable. Finalmente, también se habla de mejorar la gestión del agua y las soluciones basadas en la naturaleza, e impulsar la descarbonización, la economía circular y el uso eficiente de los recursos
Un buen punto de partida, pero con la necesidad de acelerar los ritmos
Como filosofía, el pacto busca “aumentar el ritmo y la intensidad de lo previsto, revisando lo existente, evaluando su grado de ejecución, identificando nuevas prioridades o actuaciones y movilizando los recursos y agentes para llevarlas a cabo”. Como objetivos específicos, se habla de acelerar las actuaciones de mayor impacto; detectar carencias y nuevas necesidades en la planificación ya existente; coordinar agentes y administraciones; movilizar financiación e inversión y fijar compromisos e indicadores que permitan evaluar la actuación del Ayuntamiento. Se habla de convertir los objetivos existentes en “prioridades compartidas, compromisos concretos, actuaciones ejecutables e inversiones medibles” y se especifica que la hoja de ruta que defina el Pacto deberá ser “un documento vivo, capaz de incorporar nuevos agentes, compromisos e inversiones y adaptar sus prioridades en función de las necesidades que se vayan detectando”.
Pero la propuesta presentada esta mañana destaca que Pamplona no parte de cero, sino que, a diferencia de otras ciudades, cuenta con una amplia trayectoria de planificación y actuación en materia de sostenibilidad, transición energética, cambio climático, movilidad, infraestructura verde y adaptación que le permite afrontar este reto desde una posición sólida. El documento clave que explica esa buena posición es la Agenda 2030, impulsada en 2018 gracias a la elaboración previa de un diagnóstico y que ha permitido alumbrar instrumentos muy útiles como la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático 2030, la Agenda Urbana de Pamplona 2030, el Plan de Infraestructuras Verdes y Azules o el Plan de Movilidad Sostenible. El resultado es que Pamplona, a día de hoy, es una ciudad de vanguardia en este tipo de políticas con numerosos proyectos y dinámicas ya en marcha: placas solares en edificios públicos, comunidades energéticas, zonas de drenaje sostenible, naturalización de patios escolares, menús saludables, red de huertos urbanos, zona de bajas emisiones, sistema de bici eléctrica comarcal, parques de nueva generación o sistema de corredores verdes. En cifras, esto se ha traducido en una inversión directa de más de 45,2 millones de euros en los últimos cuatro años. “El reto es acelerar la apuesta de la ciudad por estas políticas para ayudar a la ciudadanía a afrontar con herramientas eficaces los efectos del cambio climático”, resumía el alcalde.
Oscilaciones de más de cuatro grados en las temperaturas medias mensuales
Los datos de este 2026 confirman las anomalías que se están registrando respecto a la serie de histórica en conceptos como la temperatura media, las noches tropicales o las precipitaciones. Así, la temperatura media ha experimentado un incremento durante todos los meses de este año si la comparamos con la serie histórica. Las oscilaciones han superado incluso los cuatro grados en los meses de abril, junio y julio de 2026 respecto a la media histórica.
En enero la media es de 5 grados y se alcanzaron los 5,77; en febrero, la media histórica es de 6,3 y se llegó a 9,06; en marzo, se pasó de los 8,7 grados a los 9,63; en abril, la media era de 10,8 grados y se alcanzaron los 15,37; en mayo la oscilación fue de los 14,4 grados de media a los 16,79; en junio se logró el récord con casi cinco grados más, pasando de los 18 habituales a los 22,91 grados; en julio se mantuvo la tendencia con 25,16 grados de media frente a los 20,6 habituales; y en agosto, con una media de 20,9 se ha llegado este año a una media de 24,18 grados.
Lo mismo ocurre por la noche. Las noches tropicales, con temperaturas por encima de los 20 grados, se han triplicado respecto al año pasado. Este 2026 ha registrado, por el momento, 21 noches tropicales frente a las 6 de 2025. En 2022 se alcanzaron las 18 noches tropicales y en 2023 las 14. Las cifras de este año podrían aumentar si se cumplen las previsiones de este final de semana.
Superadas las medias históricas de temperatura máximas y mínimas de todos los meses
Las temperaturas máximas de este año también han superado todos los registros de medias históricas, con variaciones que van desde los 0,22 a los 6,32 grados. La temperatura media de máximas históricas en enero es de 8,6 grados por los 8,82 de este año; en febrero, la media es de 10,5 y se alcanzaron los 13,51 grados; en marzo, la oscilación fue de más de un grado, de 13,5 a 14,52 grados; en abril, se pasó de una media de 15,7 grados a una de 22,02, 6,32 grados más; en mayo, la media histórica de máximas es de 19,8 grados y se llegó a 22,71; en junio, la media llega a 23,8 y se alcanzaron los 29,52 grados; en julio, de los 27 grados de máxima media se llegó a 32,98 grados; y en agosto, de los 27,3 grados de media se han superado los 30 hasta los 32,02 grados.
Las temperaturas mínimas también han registrado máximos históricos en cada uno de los meses, con variaciones que han superado los tres grados en febrero y abril y los cuatro grados en junio y julio. La media de mínimas históricas en enero era de 1,3 grados y se duplicó en 2026 hasta los 2,87 grados; en febrero, la media es de 2 grados y se llegó a 3,21; en marzo, es de 4 y se llegó a 5,38; en abril, se pasó de los 5,9 a los 9,49 grados; en mayo, de los 9 a los 11,14 grados; en junio, la media es de 12,2 y se llegó a 16,37 grados; en julio, la media de mínimas en 2026 fue de 18,65 grados por los 14,3 de media histórica; y en agosto, los 14,5 grados de media habitual se convirtieron en 2026 en 18,37 grados.
El incremento de las temperaturas repercute también en la falta de precipitaciones. En los ocho primeros meses del año se han acumulado en Pamplona 478,6 litros por metro cuadrado, con una desviación de 38,2 litros por metro cuadrado menos que la media histórica, es decir, un 7,4% menos. En cinco de los ocho meses de este año, en marzo, abril, junio, julio y agosto, ha llovido menos y se ha acumulado menos precipitación que en la serie histórica mensual.
Hoja de ruta con los próximos pasos y la gobernanza
La propuesta de Pacto de Ciudad por el Clima se presentará en los próximos días a los grupos municipales para su debate y aprobación. Tras ese paso, se iniciará un proceso de participación con agentes sociales de la ciudad para recabar adhesiones al Pacto, para formar parte de la Asamblea del Pacto y para recibir aportaciones y sugerencias al contenido del documento aprobado por el Ayuntamiento de Pamplona. Con todo ello, se actualizará el documento definitivo del Pacto por el Clima.
A partir de ahí, la Asamblea del Pacto conocerá el documento concreto, la planificación de actuaciones a desarrollar y la fecha de la reunión anual para compartir los pasos dados en la implementación del contenido del Pacto durante ese periodo. El desarrollo del pacto exigirá, en primera instancia, la revisión conjunta de los planes, estrategias y actuaciones existentes para, después, priorizar objetivos y seleccionar las acciones con mayor capacidad de transformación y respuesta a los riesgos del cambio climático. Las actuaciones contarán con una planificación económica que identifique costes y recursos municipales, financiación de otras administraciones, subvenciones e inversión y colaboración privada.
El Pacto se construirá mediante participación y cocreación, incorporando a organizaciones sociales y ambientales, universidades y centros tecnológicos, entidades educativas, ciudadanía o empresas y tejido económico. El pacto contará con un sistema de gobernanza que garantice su continuidad y evaluación mediante una asamblea de convocatoria anual y un Consejo de Cambio Climático. El seguimiento mediará la evolución de emisiones, energía, renovables, movilidad, infraestructura verde, inversiones, actuaciones ejecutadas y adaptación a través de indicadores específicos.
PRINCIPIOS COMPARTIDOS EN MATERIA DE ADAPTACIÓN Y MITIGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO
1.- Compromiso con la ciudadanía para que la salud de las personas sea el mayor objetivo de las políticas públicas de este Ayuntamiento
2.- Compromiso para contribuir en todos los ámbitos de nuestra actuación a la lucha contra el cambio climático e impulsar de forma decidida la reducción de nuestra contribución al calentamiento del planeta y a la adaptación y resiliencia de la ciudad a sus efectos
3.- Compromiso para mejorar las condiciones y herramientas de la ciudad para dar respuesta a los riesgos climáticos y a los episodios extremos, para anticiparnos y responder a olas de calor extremo, precipitaciones intensas, sequías y otros impactos climáticos. En concreto:
- Urbanismo y espacio público: aumentar la infraestructura verde, el drenaje urbano sostenible, la renaturalización, el arbolado y la sombra y reducir el efecto “isla de calor”
- Energía: reducir el consumo y la dependencia de combustibles fósiles y aumentar la eficiencia y las renovables
- Edificación: impulsar la rehabilitación energética y mejorar el confort térmico
- Movilidad: reducir emisiones y desplazamientos urbanos en vehículo privado y potenciar transporte público, bicicleta, desplazamientos a pie y electrificación
- Salud y cohesión social: priorizar la protección de la población vulnerable
- Agua y recursos: mejorar la gestión del agua y las soluciones basadas en la naturaleza
- Economía y residuos: impulsar la descarbonización, la economía circular y el uso eficiente de los recursos
4.- Compromiso con la igualdad para que esta transición se haga desde principios de justicia social y nadie queda atrás
5.- Compromiso para la búsqueda de financiación adecuada para las actuaciones a realizar
6.- Compromiso para intensificar la cooperación y coordinación de estas políticas públicas con otras administraciones publicas y con entidades de carácter social o económico