El encierrillo

La noche anterior a cada Encierro, los toros que correrán por la mañana son trasladados desde los corrales del Gas, en la Rochapea, hasta los corrales de Santo Domingo. El traslado no tiene un horario fijo, se realiza al anochecer y da comienzo con un toque de cuerno. A partir de ese momento, en absoluto silencio (está prohibido el uso del flash y cualquier acción que pueda distraer a la manada) y con la única ayuda de pastores y cabestros, los toros recorren los 300 metros que separan los corrales del Gas de los corrales de Santo Domingo.

Con el fin de facilitar en la medida de lo posible que Encierrillo se desarrolle en silencio y sin alterar a los astados, el acceso del público está limitado mediante pases diarios que el Ayuntamiento pone a disposición del público los días previos a San Fermín.