Ruta de las murallas

Pamplona posee hasta cinco kilómetros de muralla que es posible conocer a lo largo de un recorrido repleto de lugares con encanto. La visita comienza en el Centro de Interpretación de las Fortificaciones, ubicado en el Fortín de San Bartolomé, junto al parque de la Media Luna. Este jardín, de inspiración árabe, ofrece unas vistas envidiables del río Arga y los barrios del norte de la ciudad.

Tras la visita del fortín, es posible caminar hasta el baluarte de Labrit y recorrer el lienzo de la muralla en su tramo más antiguo, por la ronda Barbazana. Es precisamente aquí donde se puede observar uno de los escasos restos de la muralla medieval, el cual forma parte de la catedral. El paseo nos llevará a monumentos tan emblemáticos como el Palacio Arzobispal, construido en el siglo XVIII y que representa una de las mejores muestras de barroco en Pamplona, o la Catedral de Santa María la Real, que data de los siglos XIV-XV.

Desde lo alto del baluarte del Redín, el pintoresco rincón del Caballo Blanco y su mirador hacia el monte San Cristóbal – Ezkaba nos permiten transportarnos sin dificultad a épocas pasadas e imaginar la vida en la ciudad medieval. Muy cerca encontramos el Portal de Francia, la única de las seis puertas originales de la muralla que se conserva en su lugar y con el mismo aspecto del que gozaba al ser construida, en 1553. En el siglo XVIII le fue añadido un segundo portón que todavía mantiene su puente levadizo y su sistema de cadenas.

Más adelante se halla el antiguo Palacio de los Reyes de Navarra, edificio del siglo XII que fue rehabilitado en el año 2003 por el arquitecto Rafael Moneo y hoy en día alberga el Archivo General. En su interior se conserva una sala abovedada románica y un patio porticado, y también es posible observar una maqueta con el aspecto que tenía Pamplona en el año 1900.

La ruta nos lleva a continuación al Museo de Navarra, ubicado en el antiguo hospital de Nuestra Señora de la Misericordia. Su colección incluye piezas arqueológicas y artísticas desde la Prehistoria hasta la actualidad. El recorrido prosigue por el paseo de ronda, con sus antiguas garitas, que se extiende hasta la tranquila plaza de la Virgen de la O.

El imponente Portal Nuevo (siglo XVI), totalmente reconstruido por Víctor Eusa en 1950 mediante un enorme arco de sillería con dos torreones, nos invita a adentrarnos en los jardines de la Taconera. Se trata del parque más antiguo de la ciudad, ya que su origen data de 1830. En él podemos encontrar hermosos parterres, fuentes y estatuas. Forman parte del jardín el revellín de San Roque y el baluarte de la Taconera, y en los fosos hoy en día es posible contemplar los ciervos, patos y pavos reales que allí viven en semilibertad. Otros dos portales antiguos se conservan en las inmediaciones: el portal de la Taconera y el de San Nicolás, trasladado piedra a piedra desde su ubicación original en la avenida de San Ignacio.

Finalmente, el recorrido nos conduce a la Ciudadela, uno de los conjuntos defensivos más grandes de Europa y considerada el mejor exponente de la arquitectura militar renacentista española. Pasear o hacer deporte por los jardines circundantes de la Vuelta del Castillo es un pasatiempo habitual de los pamploneses, como lo es también visitar las diferentes exposiciones artísticas y eventos que alberga el Centro de Cultura Contemporánea Hiriartea, ubicado en el interior de la Ciudadela.

Es posible conocer todos estos lugares a través de la aplicación móvil Pamplona Iruña, que muestra un recorrido a lo largo de las murallas con información detallada y accesible sobre cada uno de los puntos de interés del trayecto.